La Cerámica pasa su penitencia en Semana Santa

Una pareja de talaveranos, ataviados con vestimenta de época, inician el recorrido por  las 15 estaciones de la penitencia de Cristo. Su camino es algo distinto, ya que han de recorrer los cuarenta azulejos de cerámica, decorados con esmaltes y greca tradicionales, que han salido de las manos y creatividad del ceramista Fernando Berrendo. Una obra que ha nacido para triunfar en el certamen de cerámica y alfarería ‘La Pasión en cerámica’ y así recompensar el  esfuerzo de los artesanos, que es mucho y mal avenido. Y siguiendo con el camino, estos dos talaveranos continúan su peregrinar junto a una serie de elementos, pequeñas columnas, símbolos de las estaciones de penitencia, hasta llegar al altar dominado por una cruz. Se entiende que esta cerámica va mucho más allá de la técnica, que tiene y mucha, para adentrarse en un universo conceptual, al que ya nos tiene acostumbrados Berrendo. Un largo recorrido el de Fernando Berrendo. Desde que era un niño empezó a indagar en el arte talaverano por excelencia. De aquellos años tiene el recuerdo de pintar en los cacharros rotos que le proporcionaban en la Talabricense. Su relación con el pintor-  ceramista Alfredo Díaz Mancebo se remonta a la época en la que ambos estudiaban en la Escuela de Arte de Talavera de la Reina. “Yo me iniciaba en esto de la cerámica tradicional y él me aconsejó y me coció mis primeros cuatro”, asegura. Si bien, siempre ha intentando no hacer lo típico. Esta es su seña de identidad.

“La cerámica es un vicio y una pasión”

Una fuente de inspiración para este ceramista ha sido la que salía del taller de los Niveiro. “Son los grandes desconocidos para los talaveranos”, y añade “yo soy ceramista gracias a ellos”. Series de cerámica muy particulares, con  unos esmaltes que nadie tenía, unos mates preciosos y unas líneas muy interesantes. Así resume Berrendo lo que le fascina de esta saga familiar vinculada a la cerámica.  “La cerámica es un vicio, una ruina y una pasión”, dice y, su dominio de todo el proceso técnico, le ayuda a concentrarse en el concepto de la obra.

La Pasión en cerámica

De este certamen de cerámica, de los muy pocos que se impulsan en la actualidad a nivel local y provincial, surgen otras creaciones interesantes. La pieza titulada ‘El santo entierro’ de Julio José Galindo representa a un Jesucristo yacente sobre un caballo lleno de rosas rojas y velas encendidas. Una referencia a las celebraciones de difuntos de México. También la pila ‘Descendimiento de Jesús’ de Nicolás Varas, excelente técnica pictórica; o el cáliz de Cristina Ceca, muy interesante.